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  • Foto del escritorLynx Veterinaria

Duelo y consideraciones al final de la vida de un animal



Si algo hemos podido aprender todos estos años es que la muerte de nuestros animales de compañía, en tanto que seres queridos , es un tema tabú. Es mucho más difícil de tratar de lo que pueda parecer, por lo que en esta entrada nos gustaría centrarnos en los amigos que nos visitan cada día en Lynx, perros y gatos. ¿Qué tendrán para que nos cueste tanto vivir sin ellos?


Hay muchas formas de relacionarnos con unos animales que llegaron a nuestros hogares hace 19000 años en el caso de los perros y alrededor de 7500 en el caso de los gatos (año arriba año abajo...). Es importante señalar esto para entender que algo muy importante nos aportan y nos han aportado a lo largo de la historia de la Humanidad para llegar a sentir lo que sentimos por ellos.


Queremos centrarnos en la parte que no nos toca: la muerte de nuestros animales de compañía. Al fin y al cabo estudiamos y dedicamos nuestra vida y todos nuestros esfuerzos a que la existencia de nuestros amigos sea lo más larga y feliz posible. Es difícil escribir estas frases, y elegir las palabras apropiadas, porque tocamos un tema del que se suele hablar muy poco y porque sabemos que nos dirigimos a muchos tipos de sensibilidades. Los psicólogos aconsejan tratar la muerte como un acontecimiento más de la vida y perder el miedo a hablar de ella. Es lo que vamos a hacer aquí, con la intención de que con ello podamos ayudaros a aclarar algunas dudas.


Cómo gestionar el duelo y qué podemos o debemos hacer cuando llega el momento de despedirnos de un trocito de nuestra vida.


Ya decimos aquí que sentimos mucho si nos mostramos sensibleras al hablar de nuestros animales, pero no nos sale de otro modo. No sabéis lo que nos ha costado tratar este tema de la forma más aséptica posible sin entrar en personalizaciones. Al final todas vivimos, hemos vivido... y seguiremos compartiendo nuestra vida con algún perro o gato, y nos encantaría contar la historia de cada uno de ellos. Leyendo esto ya tendréis en la cabeza a alguna Iris o alguna Muskilda o alguna Sindy, seres de luz que hemos amado, por los que hemos sufrido y que condicionaron nuestra vida de mil formas desde un amor incondicional. Por ellos y por las personas que nos confían a sus propios compañeros, nos gustaría tratar de hacer un poquito menos lesivo un proceso así.




DUELO




La muerte de un animal que nos ha acompañado tanto es uno de los momentos más angustiosos en la vida de mucha gente. La intensidad con la que sobrellevamos un proceso así depende de muchos factores. Uno muy importante es el lazo que crea el ser humano con el animal. Pero este lo vamos a dejar fuera de la ecuación. Observamos que el 90% de la gente que nos visita a diario tiene unos vínculos afectivos muy fuertes con su/sus compañeros. El otro 10% no va a leer una entrada sobre el duelo de un animal.


Sí que va a influir mucho la causa de la muerte. La muerte por accidente, por vejez o por una larga enfermedad afectarán de forma muy diferente a nuestras emociones. El shock del accidente o la tristeza de lo inevitable son muy diferentes al trastorno que puede provocar en nosotros una enfermedad y el sentimiento de culpa que pueden provocar todas las decisiones que debemos tomar tras una enfermedad duradera que haya acarreado un sufrimiento en tu ser querido.


Nota: hace poquito que los animales son considerados seres sintientes. Algo que hemos tratado en otra ocasión. Hacemos la acotación porque hasta ese momento los animales eran considerados objetos en cuanto a legalidad. Algo que dice mucho sobre como la sociedad reaccionaba, hasta no hace mucho, ante la expresión de tristeza que produce una pérdida así, ya no hablemos de la depresión o la imposibilidad de hacer frente a los asuntos cotidianos. "¿Cómo te pones así por un perro?", ¿os suena? Este es uno de los motivos por el que ha sido tan difícil enfrentarse al duelo por un animal y por lo que hay tan poca literatura o documentos audiovisuales al respecto que nos sirvieran como apoyo o referencia. No pasa nada. Sentir dolor por la muerte de tu perro o gato no te hace más débil ni más egoísta ni peor persona ni resta nada al amor que sientes por tu familia o amigos humanos, y este es el mensaje que nos gustaría trasladar en un momento en el que parece que la sociedad esta evolucionando hacia un estado de menor antropocentrismo, o eso nos gustaría creer.




Volviendo al shock inicial, estaríamos hablando de la primera fase tradicional de un duelo. La segunda sería la negación o negociación. Sin ahondar mucho en cada una de las fases (queremos centrarnos en todo lo concerniente a nuestra relación con los animales más que en los aspectos psicológicos de la abstracción del duelo) esta fase es en la que nos encontramos cuando, volviendo a casa del trabajo, esperamos que siga apareciendo nuestro compañero a hacernos carantoñas, saltándonos encima con sus patitas, ronroneando o simplemente pidiéndonos comida. Aquí es donde dudamos de todo. ¿Y si hubiera hecho esto?, ¿si me hubiera dado cuenta antes?, ¿si la veterinaria hubiera encontrado otra cura?... En este punto es muy importante desahogarse, hablarlo, darle vueltas para poder asentarlo... Esto nos ayuda a entender lo que de verdad ha ocurrido, y cada persona debe encontrar la forma que más le ayude.


Seguro que ahora entendéis un poco mejor la acotación anterior. No siempre el entorno está dispuesto a escuchar de verdad o a tomarnos realmente en serio. Nosotras sí hemos notado que cada vez la gente es más sensible hacia el "mundo animal" que hace unos años. Quizá sea la experiencia o el entorno de cada uno, pero el poder hablar de lo que para uno supone un drama, ayuda y mucho.


Rabia, la tercera fase:

Aquí nos enfadamos con todos. Con nosotros mismos, los primeros, con cualquiera que haya estado en ese momento e incluso con alguien totalmente ajeno, simplemente por tener lo que nosotros ya no tenemos. Así de perversa es la mente en una situación como un duelo. Y por eso es más importante de lo que creemos aprender a gestionar todo esto. Para entender que todo esto es normal, porque no es una culpa real sino asociada al duelo.


La cuarta fase es la de la tristeza. Suele ser la más larga. porque hasta que llegamos a la aceptación (última fase, por ordenar un poco) hay gente que define el duelo como un laberinto en el que parece que cuando estás a punto de salir, vuelves a un callejón sin salida.


Por todo esto, creemos que es clave aprender a estructurar y racionalizar cualquier tipo de emoción, sobre todo si hasta ahora nos era ajena o no la entendíamos. Para aprender a vivir con ello (aceptación) muchas veces tenemos que comprender qué nos está pasando y que eso es lo normal o común. Ser feliz a pesar de, se consigue. Poder hablar de nuestros sentimientos sin avergonzarnos o que nos avergüencen porque... "sólo es un gato", es esencial en muchos casos. Y esto no se trata de que haya gente más o menos sensible. Esto va de que acaba de fallecer uno de los seres más importantes que han pasado por nuestra vida y que ésta acaba de cambiar. Debemos respetar esos sentimientos y hacer que se nos respeten.


No queremos extendernos con los sentimientos de culpa y demás aspectos psicológicos en un post de veterinaria, pero entendemos que la relación con un perro o gato es distinta al resto. Al final, un animal va a ser siempre como un niño o una niña que nunca crece, y cuando se tienen hijos que no pueden decidir por sí mismos, los padres se responsabilizan porque eligen por ellos.


A mucha gente le ayuda realizar algún tipo de ritual, poner nombre a las emociones, escribir, conectar con ellas...

Como en general no sabemos gestionar un duelo la gente suele desconectar. No quiere sentir porque duele. Conectar con las emociones es fundamental para gestionarlas.




Consideraciones: qué hacer y cómo hacerlo, eutanasia Vs sacrificio, restos mortales



Nos decidimos a hacer esta entrada y embarrarnos en algo tan complicado como son las emociones de cada uno, porque sí existe una serie de obligaciones, regulaciones, legalidades y reglamentaciones deontológicas que nos ayudan a pasar por este trance de la forma más humana y ética posible. Y es aquí dónde el veterinario puede ayudar a sus pacientes con todas las herramientas que tiene a sus disposición.


Antes que nada, aclarar algo que todo el mundo conoce, pero que a veces lleva a una confusión que no ayudará a tomar decisiones muy importantes.



Eutanasia: Sólo aplicable a seres vivos que diagnosticados medicamente padecen enfermedades irreversibles que les lleva a sufrir, sin otra opción posible, bajo criterio veterinario. Sólo el veterinario diagnostica, y, por supuesto, será el responsable del animal el que asuma la decisión priorizando su bienestar.


El veterinario puede aconsejar la eutanasia, si tras una valoración clínica llega a la conclusión de que el animal ya no va a tener calidad de vida, hagamos lo que hagamos. En ese caso, el cuidador debe decidir si aplicar la eutanasia humanitaria o no. Pero sin una valoración previa de un facultativo no se puede sacrificar un animal. Es ilegal y va en contra del código deontológico veterinario, que todos los profesionales debemos cumplir.


Por razones científicas, legales o morales, obviamente el procedimiento debe llevarlo a cabo un veterinario facultado para inducir la muerte por métodos indoloros y no generadores de angustia. Siempre se usaran fármacos que anestesien al animal antes de la parada, para evitar el sufrimiento.


Para ayudar al responsable a tomar la mejor decisión posible o escoger el momento, existe un protocolo basado en un código deontológico y una bioética que junto a los conocimientos científicos permiten analizar todas las alternativas posibles, prioridades o informar sobre futuras complicaciones.


Sacrificio: Aplicable a animales sanos que por una mala gestión económica, poblacional, tenencia irresponsable y/o falta de escrúpulos morales, o por lucro en el caso de animales de abasto.


Se puede distinguir entre un sacrificio indoloro o sin importar el dolor, pero no entraremos en diferenciaciones que no contemplamos.




¿Puedo enterrar a mi perro o gato donde quiera?


No. Los restos no incinerados de un animal sólo pueden inhumarse en cementerios adecuados para ello. En la Comunidad Valenciana se encuentra una de las tres necrópolis más grandes de España en la población de Montserrat.




En cuanto a la incineración existe la posibilidad de pedir una incineración individual para poder guardar las cenizas de tu compañero.


En realidad, cuando llega este momento, tratamos de asesorar lo mejor posible sobre todo lo que está en nuestra manos, y nos encantaría, no sabéis cuánto, acompañaros de la mejor forma posible en un trance por el que también hemos pasado, obviamente.


Pero cuando llega este momento, además de empatizar y asesorar, en una situación muy dolorosa para nosotras también, sólo nos queda estar para lo que necesitéis. Nuestra profesión va dirigida a justo lo contrario, a sanar y vigilar el bienestar animal. y aunque sea algo con lo que podamos estar más familiarizadas nunca podremos estar en la situación individual y personal que pasa, y tiene que pasar, cada uno de nuestros amigos.


La verdad es que cuando hemos conocido a un perro o gato como paciente, lo hemos visto crecer, desde cachorro, hemos tratado sus problemas de salud, los hemos sacado adelante tras sus accidentes o enfermedades, hemos visto evolucionar su relación con sus cuidadores y les hemos ayudado con sus "teclas" de la vejez, llega un momento en que comprendemos que su ciclo se acaba y ya no podemos conseguir que tenga calidad de vida. Es ese el momento, cuando tenemos que ayudarles por última vez, cuando también a nosotras se nos encoge algo dentro, porque, aunque seamos profesionales, también somos humanas, y a lo largo de los años hemos establecido un vínculo tanto con el paciente como con sus cuidadores. Es inevitable no empatizar con el dolor de éstos. Cuando convives con animales y los amas, no puedes evitar ponerte en el lugar de esa persona que con todo el dolor del mundo, está ofreciendo su último acto de amor a su querido amigo.




Si con algo de la información que hemos recogido para facilitaros conseguimos aliviar aunque sea mínimamente este delicado momento, nos sentiremos más que satisfechas.









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